¿Qué es el Constructivismo?


El hombre nunca se ha conformado con modelos de concepción sobre el mundo de carácter estático sino cambiante, debido a la interdependencia del conocimiento con la realidad que se expresa en respuesta a la diversidad de procesos histórico-culturales y que además logran desestructurar constructos teóricos existentes.

Por lo anterior, surge el constructivismo como paradigma del saber y la adquisición del conocimiento. El constructivismo como escuela de pensamiento se ha dedicado a estudiar la relación entre el conocimiento y la realidad, sustentando que la realidad se define por la construcción de significados individuales provenientes de la co-construcción del individuo con su entorno, donde la capacidad para imitar o reconocer literalmente la realidad resulta inexistente, contando únicamente con modelos de proximidad a consecuencia de procesos de comunicación oral y/o gráfica que los individuos establecen entre sí, donde el lenguaje resulta ser instrumento, medio y consecuencia de los actos de conocer, representar y transformar la vida social. Es así como el objeto de conocimiento se relativiza e impregna de significado inherente a su observador, quien lo apropia y lo convierte en su acto cognoscitivo-referencial.

Uno de sus presupuestos básicos es que cuanto sabemos y creemos es fruto del lenguaje con que comprendemos y transmitimos nuestras percepciones y que, sobre una misma realidad, pueden darse diferentes puntos de vista, todos ellos igualmente válidos.

Al hablar, vamos creando la realidad junto con nuestros interlocutores. Así es como, sobre la base de nuestra biografía, creamos y modificamos nuestra identidad, que retocamos permanentemente en virtud del contexto, de las circunstancias de nuestra interacción y de las características y expectativas de nuestro interlocutor.

Un antecedente filosófico del constructivismo puede enraizarse en Kant, cuyas ideas a priori, juicios sintéticos a priori, analítica y dialéctica trascendentales reflejan el carácter sistematizador y unificador del espíritu humano.

El constructivismo posmoderno considera que el cerebro no es un mero recipiente donde se depositan las informaciones, sino una entidad que construye la experiencia y el conocimiento, los ordena y da forma. Este es un planteamiento netamente kantiano.

La transición del constructivismo en la psicología se gestó a principios del siglo XX en dos vertientes paralelas: un constructivismo genético, representado por la teoría de Piaget, y un constructivismo social cuyo exponente máximo fue Vigotsky. A partir de 1915 el constructivismo empieza a remarcar un relativismo epistemológico en la condición humana en la figura de Piaget; todo su trabajo empírico intenta demostrar que el que un nivel siga al otro es siempre una reorganización del nivel anterior.

Desde el surgimiento de la psicología científica en las últimas décadas del siglo XIX, las relaciones entre la psicología y la educación han sido siempre al mismo tiempo intensas y complejas. El principio explicativo más ampliamente compartido por estas dos disciplinas, es el que se refiere a la importancia de la actividad mental constructiva del alumno en la realización de los aprendizajes escolares; el principio que lleva a concebir el aprendizaje escolar como un proceso de construcción del conocimiento y la enseñanza como una ayuda a este proceso de construcción. De ahí el término "constructivismo" habitualmente elegido para referirse a esta convergencia.

La convergencia en torno a los principios constructivistas abre una nueva vía para abordar el tema de las relaciones entre el conocimiento psicológico y la teoría y la práctica educativa. Las ventajas que pueden derivarse de un esquema integrador de esta naturaleza son innegables, por una parte es posible utilizarlo como punto de partida para la elaboración de propuestas pedagógicas y materiales didácticos y para el análisis de prácticas educativas diversas.